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turismosobrarbe.comComarca de Sobrarbe

La Comarca

Un poco de historia

Un poco de historia

La historia ha ido dejando marcas a lo largo y ancho de Sobrarbe ofreciendo múltiples huellas del paso del hombre desde la prehistoria hasta la actualidad. Pinturas rupestres, dólmenes y otros hallazgos nos demuestran que estas tierras fueron habitadas ya en el Neolítico.




En el siglo VI llegó a Sobrarbe el anacoreta italiano San Victorián, quien fué abad del Monasterio de San Martín de Asán. Posteriormente se llamó Monasterio de San Victorián y fué el gran centro espiritual de Sobrarbe, está situado en Los Molinos a los pies de la Sierra Ferrera.






A comienzos del s. VII tiene lugar la acuñación en Boltaña y Gistaín de tremises de oro para el pago de tropas defensivas frente a los francos.

Los musulmanes invadieron España, quedando la comarca de Sobrarbe entre dos grandes imperios; al norte, el de Carlomagno y al sur, el musulmán. Boltaña se convirtió en la capital de un amplio territorio llamado Barbitania.





La excasez documental sobre la historia de esta comarca facilitó que, durante los siglos XIV-XV, se crearan numerosos mitos como los reyes de Sobrarbe y leyendas que hablan de la conquista milagrosa de Aínsa o de sus Fueros . Los historiadores actuales, tras rechazar tal mito, consideran que era un territorio regido por líderes indígenas, bajo cierto control hispanomusulmán y, desde comienzos del siglo IX. bajo dominio carolingio.

El periodo de la Reconquista conlleva que desde el siglo X la cuenca del río Ara se sitúe bajo control navarro-aragonés y la margen izquierda del río Cinca bajo control de los condes ribagorzanos. A principios del siglo IX bajo el mandato de Sancho III el Mayor y tras las correrías de Almalik, el hijo de Almanzor, que arrasó los enclaves cristianos de este territorio, se consolida la frontera con los musulmanes reforzando o construyendo algunas fortificaciones como Boltaña, Buil, Monclús, Aínsa. En 1017 Sancho III el Mayor de Navarra recupera el territorio entregando posteriormente, Sobrarbe y Ribagorza a su hijo Gonzalo, que reinaría apenas 10 años , hasta 1044. Tras su muerte este territorio pasa a manos de su hermano Ramiro I , rey de Aragón. Será Ramiro I quien conquiste a los musulmanes toda la zona sur de Sobrarbe: Surta, Olsón, Mediano, Samitier, Abizanda, Pano y Clamosa.



A partir del siglo XIII, la villa de Aínsa, dotada de unos privilegios desde 1127 por parte de Alfonso I, está presente en las Cortes aragonesas y se convierte en el principal núcleo de la comarca, asumirendo su representación.




Se suceden épocas de penurias. La peste negra, en 1348, acaba con más de la mitad de la población de modo que el siguiente siglo es de recuperación demográfica aunque también hay lugar para conflictos internacionales, entre monarcas aragoneses y franceses, y conflictos locales, entre linajes nobiliarios..

Las actividades económicas propias de la zona serán durante bastantes siglos la ganadería y una escasa agricultura de supervivencia; la trashumancia era muy frecuente en esta zona que posee un clima riguroso, en definitiva será una economía de autosuficiencia lo que marcará la zona durante muchos siglos de su historia.





A partir de finales del siglo XVI habrá un renacer económico con la explotación de las minas de los valles de Bielsa y Chistau. Fundamentalmente se explotaba el hierro, pero también se aprovechaba el plomo de Bielsa o el cobalto de Gistaín. En Bielsa y Salinas se ubicaron ferrerías que se alimentaban con enormes cantidades de carbón vegetal, lo que proporcionó otro medio de vida a los carboneros.

Debido a esta actividad Bielsa se convertirá en núcleo económico importante, donde el dinero circulaba con fluidez y gozó de gran prestigio el hierro extraído de sus minas.




También, durante este periodo, serán frecuentes las luchas antiseñoriales, lo que hará aparecer construcciones de casas con torres fortificadas.

A finales del S. XVIII una serie de viajeros ilustrados comenzaron a recorrer la comarca, atraídos por su historia o por su geografía. Joseph Traggia, los hermanos Lasierra y el padre Faci se encontraban entre los primeros. El 10 de agosto de 1802 el pireneísta francés Ramond de Carbonnières acompañado por sus guías y por un pastor local, alcanzaron la cima de Monte Perdido.




Durante todo el siglo XIX Sobrarbe es recorrido por los pirineistas, viajeros y estudiosos que difunden las bellezas naturales de la comarca y que dejaron una obra gráfica y escrita importante acerca de la geografía, la naturaleza, las poblaciones y la forma de vida en Sobrarbe. Destacaron Lucien Briet, A. de Saint-Saud, E. Wallon, Franz Schrader, A. Lequeutre, Mallada, etc.

Diferentes circunstancias, entre las que se debe citar la labor divulgadora y conservacionista de Lucien Briet y Pedro Pidal, propiciaron la declaración, el 16 de agosto de 1918 ,del Parque Nacional al Valle de Ordesa.





En el siglo XIX, importantes modificaciones variarán el discurrir de la vida de estas aldeas. Los pastos tradicionalmente eran administrados por las comunidades pastoriles de los valles, pero estas perdieron su autonomía. A partir de ahora será el Estado quien controle este y otros aspectos de los valles como consecuencia de la fragmentación administrativa en municipios.

En 1833 se formó el partido judicial de Boltaña quedando incluido dentro de él toda la comarca de Sobrarbe. En la segunda mitad del S. XIX será cuando se empiecen a mejorar las comunicaciones, en el año 1885 se concluirá la carretera iniciada hacia 25 años entre Barbastro y Boltaña aunque la intención inicial era hacerla llegar hasta Broto.

El S.XX llegó con cambios sustanciales con grandes avances pero con grandes desastres también. Se empezaron a trazar nuevas carreteras y a arreglar algunas ya existentes. La industrialización fue surgiendo por todo el país y también llegó a la provincia de Huesca pero la comarca de Sobrarbe siguió manteniéndose bastante inalterable. Pero surgirá un fenómeno nuevo -la emigración- que afectará profundamente a la comarca y muchos pueblos comenzaron a quedarse vacíos y otros despoblados por completo. Al mismo tiempo que otros, fuera de la comarca, crecían rápidamente como: Barbastro, Monzón y Huesca.




La Guerra Civil española tuvo en Sobrarbe su episodio conocido como La Bolsa de Bielsa, en el que la 43 División republicana quedó aislada y totalmente cercada por las tropas nacionales, lo que ocasionó violentos combates, destrucción de pueblos y el que buena parte de la población civil se viera obligada a atravesar los puertos de montaña para refugiarse en Francia.

Con la II Guerra Mundial vendrán tiempos también duros, con los puertos de montaña como paso obligado, en ambos sentidos, de quienes huían en una u otra dirección. El asentamiento de grupos de maquis en Sobrarbe conllevó una fuerte militarización de la zona con la presencia constante de destacamentos y la exigencia de salvoconductos para transitar por el monte.

La despoblación es uno de los fenoménos característicos del siglo XX en Sobrarbe que pasó de los 22.761 habitantes en 1920 a 6.820 habitantes en el año 2000 siendo las décadas de los 60 y 70, los años de mayor emigración debido a la atracción que las ciudades provocan por la facilidad de accesos, oferta de trabajo remunerado y existencia de servicios. Los proyectos y la construcción de emblases junto a los programas de reforestación, como el llevado en La Solana, aceleraron la despoblación.

El caso más llamativo de embalses es el de la presa de Mediano -construida a finales de los años 60- cuyo pueblo del mismo nombre yace sumergido bajo las aguas de la presa. Hubo muchas más iniciativas de este tipo que no llegaron a término, como el de Jánovas y el proyecto de inundación del Cañón de Añisclo a finales de los 70 ,que no llegó a realizarse por la oposición de Instituciones y población que se movilizaron para salvar este enclave. Las obras se paralizaron y en 1982 la Parque Nacional se amplia y reclasifica bajo el nombre de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Ley del 13 de julio).

Ya en el siglo XXI , aunque lentamente, pero la tendencia poblacional es creciente y Sobrarbe ve el futuro con optimismo con la mayoría de sus habitantes dedicados a la ganadería, a la agricultura con un desarrollo del sector de los servicios y sobre todo con un auge de la actividad turística que ha reconvertido totalmente la economía y rodeados de un patrimonio natural y cultural tan rico como valioso, apostando y buscando un desarrollo sostenible siguiendo las directrices de la Agenda 21 Local .