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Ruta de los castillos medievales

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NUESTRO RECORRIDO: UN PASEO POR LA HISTORIA

En Sobrarbe se llego a construir un verdadero enjambre de castillos defensivos, todos ellos ubicados en la zona sur de la Comarca y con conexión visual para que fuera posible alertar rápidamente de las incursiones enemigas.

Hoy en día de muchos de ellos sólo quedan vestigios arqueológicos sobre un puntal elevado. Este es el caso de Escanilla, Bárcabo, Castejón de Sobrarbe, Sarsa de Surta, Almazorre etc. Pero afortunadamente, nos quedan otros que permanecen como mudos testigos de nuestra Historia: la que queremos contarles a través de esta ruta.

Todos ellos son Bien de Interés Cultural del Patrimonio Cultural Aragonés en la categoría de Monumento o de Zona Arqueológica.

MORCAT-BOLTAÑA-AÍNSA

Desde Boltaña tomamos la carretera A-1604, y tras pasar Campodarve, tomamos el desvío hacía Puimorcat (pista en buen estado) 200m. Antes de llegar hay que desviarse a la izquierda y tras 3 Km llegamos a Morcat (se recomienda todoterreno). Allí visitaremos los restos del castillo, ubicados en lo alto de un promontorio.

Volveremos a Boltaña (Boletum) y tras un ascenso a pie breve pero intenso, primero a través del precioso casco antiguo y luego por un camino bien señalizado, llegaremos al castillo y disfrutaremos de fantásticas vistas sobre el río Ara. Este recorrido a pie no supera la media hora.

Seguiremos por carretera hacía Aínsa (7 Km.). Para llegar a la fortificación de esta localidad hay que subir al casco viejo, tomando el primer desvío viniendo de Boltaña y en cuanto abandonemos nuestro vehículo podremos sumergirnos en una visita que nos permitirá viajar en el tiempo. Totalmente recomendable el castillo y también el casco urbano.

AÍNSA-SAMITIER-ABIZANDA

Siguiendo la carretera A-138 en dirección a Barbastro podremos desviarnos primero en Samitier y luego en Abizanda. Pasado Mediano a la izquierda, llegaremos al pueblo de Samitier. Allí se toma una pista que nos conduce al castillo (a pie -45 minutos- o con vehículo todoterreno).

Si continuamos por la A-138, y tomamos el desvío hacia Abizanda, llegaremos a esta localidad cuya altanera torre es bien visible desde la carretera.

LIGÜERRE DE CINCA-LA FUEVA

Una vez realizadas estas visitas recomendamos retroceder hasta Ligüerre y tomar la carretera que se adentra en La Fueva. En un radio de pocos Km. encontraremos los tres castillos medievales que hay en este amplio valle Troncedo, Morillo de Monclús y Muro de Roda.

ALGUNOS DATOS SOBRE LOS CASTILLOS ALTOMEDIEVALES EN SOBRARBE

Estos castillos de los siglos X y XI fueron realizados con la intención de defender los pasos estratégicos que permitían las incursiones armadas al interior del Reino.

En cuanto a estructuras y tipo de plantas, la tipología suele ser bastante común, con castillos alargados con dos torres de gran tamaño similares en medidas y planta.

En Sobrarbe prevalecen las torres del homenaje pentagonales o hexagonales, con una iglesia como torre defensiva en el otro extremo del recinto.

Para la ubicación de los castillos se buscaron peñas escarpadas de arenisca que fueron talladas a propósito para hacer escarpes verticales y fosos.

El interior de las torres era sencillo y contaba con varios pisos con un granero o almacén en la parte inferior, la planta con la puerta de acceso en altura y la zona residencial. Las plantas superiores funcionaban como lugares de defensa y desde aquí se accedía al cadalso de madera al exterior. Sobre la última planta aún había otra falsa de tipo defensivo.

Las puertas de entrada estaban a unos 5 m. de altura y solían ser de vano estrecho y de doble batiente de madera. Contaban con un balcón o plataforma en la parte exterior, donde se apoyaba la escalera de mano.

Estos castillos estaban diseñados según su función militar y no para su uso como vivienda habitual.

Los asedios prolongados eran raros ya que las campañas musulmanas de gran porte o aceifas se daban en escasas ocasiones. La más común eran las razzias de castigo protagonizadas por escasos combatientes, por lo que la función de estos castillos era la de vigilar los accesos al Reino y servir de primera defensa en caso de ataque.

Conforme la frontera se fue consolidando, los castillos fueron ampliando sus estructuras para adaptarse a la vida señorial. A partir del siglo XII los cadalsos de madera dieron paso a las buhardas de piedra, las almenas comenzaron a contar con matacanes y el interior de las torres se amplió, añadiendo chimeneas, almacenes de gran envergadura y letrina.

INFORMACIÓN DE LOS CASTILLOS QUE SE VISITAN

CASTILLO DE MORCAT

El castillo de Morcat destaca en una elevación en forma de diente de sierra, estrecha y alargada, que enlaza visualmente con otras fortificaciones de Boltaña, Guaso, Buil y Arcusa. Controló los pasos hacía Boltaña y ribera de Fiscal por Aguilar, al norte del congosto de Jánovas.

Los restos actuales delatan la planta de una torre rectangular con medidas 7.80 por 5.80m.

La fortificación de Morcat debía de funcionar hacia 1020-1030, fecha en que se documenta el señor Ato Garcianis de Morkato.

Al pie del castillo se edificó la población actual, que era villa en 1055, y la iglesia parroquial, excelente inmueble románico de comprometida datación, pero ya en servicio en las primeras décadas del siglo XII.

BOLTAÑA

El castillo trepa hasta la cima de la colina donde se escalona, a media ladera, el caso urbano de la población.

Lo componen torre y recinto. La puerta de acceso fue situada muy colgada sobre el borde del acantilado, con intención netamente defensiva puesto que la estrechez del pasillo sólo admite circulación individualizada.

No posee la calidad de la torre de Abizanda pero ambos son los únicos castillos de Sobrarbe con cerramiento integral y rasgos decorativos comunes promocionados seguramente por Ramiro I, como la ampliación de Loarre.

Así Boltaña y Abizanda están entre las primeras fortalezas cristinas sobrarbenses de obra sólida. Boltaña enlaza visualmente con Silves, Espierlo, Morcat, Guaso y Buil.

AÍNSA

El castillo de Aínsa es bastante complejo y requiere estudio riguroso para analizar las diferentes fases constructivas y razones de su aparente atipicidad. Es Monumento Histórico Artístico desde 1931, se están utilizando sus espacios para oficinas y fines culturales y forma parte de una localidad fascinante.

En realidad, pocos restos quedan del viejo castillo medieval del siglo XI, que se construyó sobre una fortificación musulmana. Además todo el edificio fue reformado en el siglo XVI bajo mandato de Felipe II de Aragón para convertirlo en un fuerte preparado para artillería, lo que ha sido causa de sus dimensiones 100 m. por 70. Sólo la torre del homenaje corresponde al siglo XI. Los edificios adosados son posteriores.

La torre del homenaje es lo más interesante del conjunto defensivo. Sus medidas y su planta de forma pentagonal indican antigüedad. Está realizada en sillarejo con piedra pequeña y cuenta con tres plantas con aspilleras. La parte superior cuenta con un tejado a dos aguas en el que destacan unos pequeños huecos o ventanas que posiblemente formaban parte de su viejo almenado. Esta torre es aprovechada en al actualidad como museo del castillo.

SAMITIER

El singular conjunto religioso militar de Samitier lo componen una torre hexagonal, corto recinto murado, iglesia basilical y torre óptica alejada al sur. Es de origen medieval y fue levantado en el siglo XI. Por la trascendencia de sus elementos castrenses, la monumentalidad del templo y los escalofriantes riscos que lo elevan hacia el cielo, es uno de los parajes encastillados más sobresalientes de la provincia.

Buscando seguridad lo construyeron gentes que vivían en la misma arista, pero algo más al sur, y en el sector donde ahora se rinde culto a Santa Waldesca, pues alrededor de la ermita enterraron a sus muertos en cistas de los gris.

Para ubicar el conjunto se busco una estrecha y afilada cresta calcárea cortada al norte y este por colosales acantilados, empinadísima pendiente al oeste y mejor camino por el sur. Por lo tanto en función de la topografía, se colocó la torre al norte, breve muralla al oeste y la iglesia cerrando al sur, con clara función militar, agregada a la religiosidad.

El primer documento que hace referencia a Samitier es de 1055, perteneciente a la cancillería de Ramiro I. Sin embargo el castillo ha de ser anterior, así lo estiman distintos estudios que lo consideran activo en el Extremadura de Sancho el Mayo.

Desde la torre óptica, situada 500 m. al sur del conjunto anterior, se enlaza óptimamente con: Muro de Roda, Monclús, Escanilla, Abizanda, Olsón, Miravet, Surta y Buil. Los fines de esta torre eran exclusivamente vigilantes sobre el suroeste que es el territorio por donde se podían producir incursiones rápidas.

ABIZANDA

Sobre una posición privilegiada y vigilando el paso del río Cinca, se encuentra el castillo de Abizanda. Data de la primera mitad del siglo XI y fue construido por los musulmanes con al intención de asegurar y defender el importante camino que ascendía desde Barbastro a los valles pirenaicos.

En todo el conjunto destaca una espectacular torre defensiva que junto a la iglesia y un recinto defensivo, conformaban la estructura del castillo.

La fortaleza deriva de Abinyuyas, castillo consquistado por Sancho el Mayor a los musulmanes.

La restauración del conjunto realizada en estos últimos años ha sido tan munuciosa que se ha reconstruido hasta el cadalso de madera que rodea a la torre en su parte más alta.

Esta torre de planta rectangular tiene unas medidas nada despreciables en su base, de 14 m. de largo por 9 m. de ancho, y cuenta con una altura que deja clara su tipología de donjon: 30 m. Este tipo de torre, que es tan común en otros lugares del viejo reino, se encuentra en Fantova, Biel, Luzas y Abizanda.

El torreón tiene cinco alturas. La puerta está situada en alto y a ambos lados se aprecian dos agujeros que nos indica que contó con un estructura de madera defensiva, tal y como ocurre con el cadalso superior. En su estructura se aprecian varias ventanas geminadas de tipología románica, saeteras defensivas y la curiosa abertura de una letrina con una piedra inclinada para poder desalojar fuera de los muros.

Este conjunto articula los castros de Puicinca, Calmosa, Pano en la orilla izda del Cinca y con Escanilla y Samitier en el camino de Aínsa.

TRONCEDO

Este castillo controlaba el valle de la Fueva y defendía una de las vías consideradas como tradicionales dentro de las comunicaciones entre Sobrarbe y Ribagorza. Esta fortaleza citada ya en documentos del año 1035, parece corresponder al binomio torre-iglesia, tan frecuente en las construcciones de la época de Sancho El Mayor. Sobresale un enorme torreón de planta pentagonal, pero de planta rectangular en su interior, de 9 m. por 7 de anchura de los muros de 3 m., por lo que se puede pensar en la magnitud de este donjon. El lado de mayor longitud en el exterior alcanza los 15 m. La torre está realizada en sillarejo, con piedra pequeña al estilo lombardo, aunque las hileras de piedra son de gran tamaño lo que le puede sugerir una procedencia musulmana y un reconstrucción posterior. También dispone de grandes ventanales de medio punto, aprovechando el ángulo de los muros, que sin duda contarían con un cadalso de madera o andamios para la protección exterior.

MORILLO DE MONCLÚS

En el extremo norte del pueblo, junto a la iglesia románica, se distinguen los muros de lo que fue una torre pentagonal similar a la de Troncedo.

Esta anexa a un edificio, quizás posterior, que dispone de una entrada en galería hasta el interior del recinto.

Del castillo quedan pocos elementos ya que las sucesivas reconstrucciones han desfigurado su planta.

Como Morillo ocupa un cerro dominante dentro de la depresión de La Fueva, desde las almenas del castillo se divisan con total claridad las torres de Muro de Roda, nuestra próxima visita, por lo que deducimos que la comunicación visual era constante entre estas dos torres y los castillos de Aínsa y Boltaña.

La primera mención documental de Morillo de Monclús trasladad al año 1102, nombrándose a IOhannes, prebister de Murel de Terrantona.

Puede que el nombre de Murillo provenga de un recinto de piedra suelta más antiguo como acontece en Muro de Solana, Castiello de Muriello en Broto, Morillo de Tou o el propio Muro de Roda.

MURO DE RODA

Muro de Roda es un extraordinario conjunto de tipología medieval que ha sobrevivido bastante intacto, tal vez por su aislamiento. Esta población amurallada fue pieza clave dentro del sistema defensivo de Sobrarbe desde que el rey Sancho III de Pamplona la conquistará en el siglo XI a los musulmanes. Su estratégica posición, un cerro a 1007 m. de altura, le permitió controlar el valle de La Fueva y el importante eje de comunicaciones del Cinca.

Desde sus almenas se divisan los castillos de Aínsa, Samitier, Buil, Morillo de Monclús, Boltaña, Morcat etc. Es decir las primeras fortificaciones defensivas del rey Sancho el Mayor casi en su totalidad.

La fortificación se componía de un recinto defensivo flanqueado por torres semicirculares de poco diámetro y dos baluartes defensivos, situados en los extemos de la villa-fortaleza de planta elíptica.

En los extremos se encuentran la iglesia de santa María que data del siglo XII y que guarda elementos de una anterior, y la ermita de santa Bárbara que, casi con toda seguridad, fue en sus inicios una torre defensiva a la que posteriormente se le añadió la torre actual.

Anexo al recinto amurallado podemos encontrar la iglesia o ermita de san Bartolomé, se encuentra en un collado. Se trata de una iglesia románica reformada en distintas fases que fundamentalmente corresponden a mediado y finales del siglo XI.

RECETA MEDIEVAL SOBRARBENSE: Sopas de Sebo picado o de Pastor

  • Se pica sobre una tabla de madera la tela de sebo de la res y cuando ya se puede manejar se la va añadiendo ajo y perejil también picados. A todo ello se le da forma de bola alargada para poder cortar lo que sea menester y lo que no se reserva.

    Tomar pan y cortarlo fino.

    Tener aparejadas las sopas de pan. En un recipiente de madera o barro con unos trozos de sebo picado.

    Escaldar la sopas, sólo hay que echar el agua necesaria para disolver el sebo y empapar las sopas.

    Revolver con una cuchara de madera hasta que queden como una pasta. Se comen muy espesas y muy calientes que en estas montañas el invierno es riguroso y en verano refresca.

    ¡Buen provecho!

  • Enlaces

    Rincones medievales en Aínsa

    Video promocional de Boltaña creado para la FERMA

    Recorrido por el casco antiguo de Aínsa

    Iniciación al Románico. Amigos del Románico.

    Punto de Partida

    Cualquier punto del recorrido

    Datos Adjuntos