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Naturaleza

P. Ncnal de Ordesa y Monte Perdido

Garganta de Escuaín

El Valle de Escuaín o Garganta de Escuaín es el más pequeño de todos los que componen el Parque Nacional y quizás el menos visitado, pero sin embargo la belleza de su paisaje es digna de mención, en particular los estrechos o gargantas.




Grandes praderas y campos fueron abiertos a expensas del antiguo bosque. Escuaín alberga varias riquezas naturales: un excepcional complejo de cuevas y simas, en especial en la zona de Gurrundué, un extenso bosque mixto en la ladera norte de Castillo Mayor y una riqueza faunística de excepción, entre la que sobresale el quebrantahuesos.

Al igual que el resto del Parque Nacional, la zona de Tella y Revilla está constituída por rocas calizas del cretácico, y de ahí la existencia de gran cantidad de grutas, simas y desfiladeros.

El río Yaga, alimentado por innumerables torrentes, fuentes y surgencias, recorre el Valle de Tella o de Puértolas, dando forma a un intrincado barranco lleno de rocas y vegetación, paraiso natural donde vive el quebrantahuesos y al que es facil divisar.



La Garganta esconde en su fondo el tramo superior del río, y constituye una profunda brecha, magnífica fractura de roca caliza. Su cabecera la forman una serie de circos suspendidos llenos de lapiaces y simas donde la vegetación cede el terreno a un mundo pétreo en el que el agua se precipita por barrancos que parecen esculpidos por la mano de algún artista; o se filtra al subsuelo creando todo un mundo subterráneo de pozos, galerías, sumideros y fuentes, antes de sumarse, quién sabe cuánto más tarde, al caudal del Yaga.



Hablamos de un paraíso kárstico, donde se dice que existe tanta maravilla bajo el suelo como en la superficie. Quienes practican la espeleología tienen en Escuaín uno de sus santuarios, con sistemas de cavidades que se encuentran entre los principales del mundo. Y quienes gustan de los espacios abiertos hallarán aquí un valle singular, tradicionalmente humanizado, que no dejará de sorprenderles.