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Patrimonio Cultural

Conjunto histórico de Aínsa

Conjunto histórico de Aínsa

Sobre un promontorio en la confluencia de los ríos Cinca y Ara, cruce de caminos entre los Pirineos y el Somontano, la villa medieval de Aínsa conserva el esplendor de antiguos tiempos en que musulmanes y cristianos contribuyeron a su desarrollo.



Conjunto arquitectónico y urbanístico de gran valor, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965. En la actualidad, el casco antiguo, el castillo y la colegiata reciben la denominación de Bien de Interés Cultural, según la Ley de Patrimonio Cultural Aragonés.

El casco antiguo presenta un aspecto uniforme y armónico, con fuerte carácter medieval, que invita al visitante a pasear por su emblemática Plaza Mayor, por sus calles llenas de flores y sus plazuelas empedradas, a seguir las huellas del románico y la historia a través de sus construcciones: Colegiata de Santa María (siglo XII) con su esbelta torre, Portal de Arriba y Portal de Abajo (siglo XIII), Arco del Hospital (siglo XIII), restos de la Iglesia de San Salvador (siglo XIII), recinto amurallado, (siglo XI-XVI).




La Plaza Mayor, rodeada de arcos, data de los siglos XII y XIII y se encuentra presidida por la imponente figura de la torre campanario de la iglesia románica de Santa María.





Destacan las casas de la villa (siglo XVI-XVII), algunas sobresalientes, como excelentes ejemplos de la arquitectura tradicional por ejemplo, Casa Arnal, Casa Bielsa o Casa Latorre..


El castillo- ciudadela, obra de varios siglos, conserva muy pocos elementos del original edificio románico, si bien destaca la Torre del Tenente, de planta pentagonal, hoy convertida en un EcoMuseo, que es la parte más antigua, ya que se levantó en el siglo XII








En las proximidades del castillo, el monumento de la Cruz Cubierta (siglo XVII) conmemora la legendaria batalla que enfrentó en el año 724 a las tropas cristianas de Garcí Ximénez con el ejército musulmán, y en la que, gracias a la milagrosa aparición de una cruz de fuego sobre una carrasca, las tropas cristianas resultaron vencedoras. Esta gesta se rememora bianualmente, el segundo fin de semana de septiembre, con la representación épica de La Morisma en la Plaza Mayor.





La Peña Montañesa, el embalse de Mediano y, en el horizonte, la cordillera de los Pirineos, ponen un marco único a este conjunto de insólita belleza.