Página principalContactarMapa de la webEnlacesBúsquedasGalería de fotos
turismosobrarbe.comComarca de Sobrarbe

Patrimonio Cultural

Monasterio de San Victorián

Monasterio de San Victorián



Acceso no recomendado para vehículos de más de 9 plazas.

Visita también la página web del Real Monasterio de San Victorián Real Monasterio de San Victorián


Real Monasterio de San Victorián



No hay duda de que el Monasterio de San Victorián es todo un referente en la historia de la comarca de Sobrarbe. Según algunos expertos, está considerado como el más antiguo de España ya que su origen lo situan en la época visigoda, en el siglo VI.



Según cuenta la leyenda, San Victorián nació en Italia en el año 480. Huyendo de las tentaciones terrrenales llegó a los Pirineos. Tras una vida de eremita en la Cueva de la Espelunga y relalizando grandes prodigios, fué nombrado abad del monasterio que en un principio se llamaba San Martín de Asán. Tiempo después, en el siglo XI el monasterio tomó su nombre pasandose a llamar de San Victorian o San Beturián.

Fue reconstruído por Ramiro I de Aragón y fué en el Monasterio de San Victorián donde se reunieron Ramiro el Monje y Ramón de Berenguer IV para decidir los esponsales entre este último y doña Petronila, unión que posteriormente daría como fruto la formación de la Corona de Aragón.

El Monasterio de San Victorián fué protegido por reyes y papas y durante siglos se configuró como el centro político, económico y espiritual de Sobrarbe, teniendo control también sobre localidades de Ribagorza, Somontano e incluso tuvo posesiones en Valencia.



San Victorián es Panteón Real, donde se conservan los sepulcros de Gonzalo I y de Iñigo Arista.

A finales del siglo XVI comienza la decadencia del cenobio debido a la pérdida de propiedades, por la politicas reales y eclesiáticas, especialmente por la creación del Obispado de Barbastro, pasando de controlar más de 50 localidades a sólo 20.



En el siglo XVII, gracias a una ayuda real, se realizan obras de restauración en el conjunto monástico y en la hospedería. Durante el siglo posterior, el abad consigue el apoyo de Felipe V para reedificar la iglesia y se ornamentó con la sillería del coro. Un rayo y fuertes vientos provocan grandes daños en el edificio que son reparados con la ayuda del marqués de Avilés y Esquilache, que lograron que Carlos III les concediese 60.000 reales.

La desamortización eclesial de Mendizabal supuso un durísimo golpe para la economía del monasterio, que pierde gran parte de sus tierras. Cuando en 1844 iba a ser vendido el monasterio, se suspende dicha venta por su valor histórico según Real Dectreto de 25 de marzo y San Victorian queda encomendado al Ayuntamiento de Los Molinos.



El siglo XX fue nefasto: la Guerra Civil trajo expolios, incendios y bombardeos; una resolución del Obispado de Barbastro de 1950 le arrebata sus retablos y otras piezas artísticas ( los bienes de más valor fueron trasladados a la catedral y palacio episcopal de Barbastro, destacando una mitra (s. XII), el retablo mayor (s. XVII), tablas y lienzos pintados al óleo (s. XVI), las piezas del mobiliario menor se repartieron entre las iglesias de lugares cercanos; se desmonta su cubierta y la ruina se adueña del monasterio.



En la década de los 90 se realizó una restauración parcial. En 2002 es declarado Bien de Interés Cultural.




La Iglesia



Construida en el siglo XVIII sobre una anterior medieval, presenta planta de cruz latina, de tres naves y cabecera recta orientada al oeste, con capillas adosadas.

La sillería en madera labrada del antiguo coro bajo, fué trasladada a la iglesia de Boltaña. A ambos lados de la cabecera se abren sendas sacristías. En la del constado meridional hay una cripta para enterramientos. En el costado sur se alza la torre con dos cuerpos, rematados en un chapitel octogonal.

El claustro presenta tres galerías cubiertas con arcos de medio punto y apuntados. En un dintel hay un pequeño relieve románico,enmarcado en una mandorla (s. XII)

La puerta meridional se abre en arco de medio punto, labrada con dos pilastras y frontón mixtilíneo. En el tímpano presenta el escudo real de los monarcas Felipe V e Isabel de Farnesio. Se conservan relieves de yeso aplicados en la iglesia, destacando dos estatuas que representan a Felipe V e Isabel de Farnesio.

Más información sobre el monasterio Ficha monasterio SIPCA