ARTE RUPESTRE

Enclave:

Ruta a la ermita de San Úrbez

  • Horario estimado :1 h
  • Distancia :2 km
  • Desnivel acumulado :Positivo: 222 m ; Negativo: 205 m
  • Altitud :Máxima: 1.008 m ; Mínima: 925 m
  • Tipo :Circular
  • Dificultad :baja.
  • Itinerario :Perfectamente señalizado y definido.
  • Desplazamiento :A pie durante todo el recorrido

Mapa

ELEMENTOS DE INTERÉS

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Puente de San Úrbez, Ermita de San Úrbez, Cañón de Añisclo, Cascada del río Aso.

ENCLAVES ARQUEOLÓGICOS PREHISTÓRICOS DE INTERÉS

Ermita de San Úrbez, Cueva de los Moros.

DESCRIPCIÓN

El sendero que nos disponemos a realizar se introduce en una de las mayores gargantas del Pirineo aragonés, el Cañón de Añisclo. Miles de personas lo recorren cada año atraídos por la grandiosidad del paisaje, la abrumadora presencia del agua y la variedad de sus bosques.

Pero pocos imaginan que este recóndito lugar, antaño casi inaccesible, conserva alguno de los vestigios más antiguos dejados por el ser humano en Sobrarbe.

La Ermita de San Úrbez y la Cueva de los Moros guardan la memoria de los primeros pobladores que habitaron el Valle de Vio durante la Prehistoria. Realizando esta ruta trataremos de desvelar algunos de sus secretos.

Para llegar, en Aínsa tomaremos la carretera A-138 en dirección Bielsa y Francia.

En Escalona tomar el desvío en dirección a Puyarruego por la carretera HU-631. Remontar el desfiladero de las Cambras por el que discurre el río Bellós (sector inferior del Cañón de Añisclo). Estacionar el vehículo en el aparcamiento de San Úrbez.

En época estival, esta carretera es de sentido único y ascendente.

-Si el acceso se realiza desde Francia, se debe atravesar el túnel de Aragnouet-Bielsa. Seguir la carretera A-138, pasando por Bielsa y Lafortunada. En Escalona se toma la carretera HU-631 en dirección al Cañón de Añisclo.

-También se puede acceder desde el Valle del río Ara. En Sarvisé tomar la carretera HU-63 en dirección a Fanlo. Continuar 11 km por la misma carretera hasta llegar al aparcamiento de San Úrbez.

La ruta que ahora iniciamos es un sencillo y agradable recorrido circular de 1 hora de duración que parte desde el aparcamiento de San Úrbez. Discurre por el Cañón de Añisclo, que junto a los valles de Pineta, Ordesa y Escuaín, vertebran el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


En 1997, el macizo transfronterizo del Monte Perdido fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, como reconocimiento a la belleza y calidad de su sus paisajes naturales y culturales, herederos de una estructura socioeconómica que hunde sus raíces en el pasado e ilustra modos de vida montañeses cada vez más escasos en Europa.

En todo momento seguiremos una señalización muy clara, ya que el itinerario forma parte de la red de senderos del Parque Nacional. Cuenta con varios paneles interpretativos que nos ayudarán a conocer diversos aspectos de este enclave privilegiado.

Una vez estacionado el vehículo en el aparcamiento, caminamos por la carretera unos 250 metros en dirección a Escalona, hasta encontrar el inicio del sendero que se dirige a la ermita de San Úrbez. Un panel indicativo y una cadena que cierra el camino, marcan el punto de inicio de la ruta.

Tras una pequeña bajada encontramos el viejo Puente de San Úrbez, construido con piedra caliza sobre el profundo y vertiginoso desfiladero del río Bellos. Junto a él existe un puente moderno que facilita el tránsito de personas y vehículos.


La pista continúa hacia el norte, delimitada por un muro de piedra desde donde se contempla la confluencia del río Aso (al frente) y el río Bellós (a la derecha).

Tras 15 minutos desde el aparcamiento, alcanzamos la ermita de San Úrbez. Durante siglos, éste ha sido el centro de devoción de todos los habitantes del Valle de Vio. Para su construcción se aprovechó una cueva natural situada a unos 10 m por encima del camino. La fusión de roca, agua y tradición merece un tiempo de descanso y disfrute.


Dejamos atrás la ermita y continuamos por el mismo camino. Al llegar a la Fuente de San Úrbez nos detendremos, ya que frente a ella se encuentra el inicio del sendero que debemos tomar. Los avellanos y el matorral de boj nos acompañan durante el descenso. Finalmente llegamos al fondo del cañón, donde existe un puente sobre el río Bellós.

El sendero prosigue por la margen derecha del río. Tras un suave ascenso llegamos a un pequeño mirador que permite contemplar una nueva perspectiva de la desembocadura del río Aso en el Bellós.

A partir de aquí el sendero se interna en el valle del río Aso, dominado por masas boscosas de pino silvestre y encina.

El boj sigue siendo el arbusto más abundante del sotobosque; gracias a él, hasta mediados del siglo XX muchas familias del Valle de Vio se dedicaron a la producción artesanal de utensilios domésticos, como cucharas y tenedores obtenidos de su preciada madera.

La ruta nos lleva a un nuevo mirador desde el cual, y de forma inesperada, se divisa una magnífica vista de la Cascada de Aso y del viejo molino harinero.

Desgraciadamente, muy poco es lo que queda de aquella imagen inmortalizada por el viajero francés Lucien Briet en 1910, cuando las aguas del río todavía movían la maquinaria del molino.

Nos queda un último descenso para alcanzar la pasarela metálica sobre la cascada de Aso. Sobran las palabras para describir la belleza de este lugar. El torrente se precipita al vacío por una profunda grieta en la roca generando un ruido ensordecedor.

En lugares como estos, la fuerza de la naturaleza nos empequeñece y abruma.

Todavía dominados por el asombro, debemos dejar atrás este lugar. Tras recorrer la pasarela metálica, el sendero gira a la izquierda. Antes de proseguir, y de forma opcional, podemos acceder a la Cueva de los Moros; para ello hay que presentar mucha atención si no queremos pasar de largo el sendero que parte a la derecha, pues no cuenta con señalización direccional.

El sendero discurre entre un matorral muy denso de boj y remonta una ladera de fuerte pendiente.

Tras 5 minutos de ascenso llegamos a la Cueva de los Moros. Como el terreno es muy resbaladizo hay que caminar con mucha precaución. También se requiere el máximo respeto con el fin de no perturbar la belleza y valores naturales de este lugar.

La cueva posee un gran valor arqueológico, ya que en 1970 se descubrió un asta de ciervo con indicios claros de haber sido manipulada por alguna persona que habitó en el valle durante el Paleolítico (35.000-10.000 a.C.).

Debemos descender por el mismo sedero para alcanzar nuevamente el cruce anterior. El camino prosigue por la margen derecha del valle del río Aso y tras un suave ascenso llegamos al aparcamiento de San Úrbez.

 

RECOMENDACIONES

Calzado de montaña.