LA FALLETA DE SAN JUAN

UNESCO

LA FALLETA DE SAN JUAN

  • Fecha:2015
  • Referencia:10.COM 10.b.3

LA FALLETA DE SAN JUAN

Esta manifestación cultural es única del Pirineo y se conserva, además de en San Juan de Plan, en algunas poblaciones aragonesas de las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza (Montanuy, Aneto, Castanesa, Bonansa, Laspaúles, Villarrué, Sahún), en Cataluña (Les, Arties, Pont de Suert, el, Casós, Llesp, Barruera, Taüll, Boí, Erill la Vall, Durro, Cerdanyola y València d'Àneu), en Francia y Andorra.

 

En San Juan de Plan, la celebración comienza por la tarde cuando los vecinos, en el mismo pueblo, confeccionan tiedas (teas o antorchas), de aproximadamente un metro de largo y de diversos tipos, algunos usan alambre, otros las clavan en un tocho verde de donde poder agarrarla. Con las tiedas aún apagadas, la gente del pueblo va subiendo la montaña hasta la Planeta de la Falla, próxima a la ermita de San Mamés (antiguamente era obligatorio que de cada casa de San Juan acudiera al menos un miembro, bajo pena de multa impuesta por la autoridad municipal).

En esta partida del monte, tras l'escureziu (anochecer) y formalizado el protocolo de fer un mueso y un gotet (echar un bocado y un trago), se procede al encendido del granizo fallaral (enorme hoguera) y al toque del cuerno cada cual prende su tieda tomando el fuego de la gigantesca hoguera. Inician entonces un paseo desde la periferia del término de San Juan hasta el pueblo (por el histórico camino que une San Juan con San Mamés), armando estrapaluzio y estruendo: sonido del cuerno a la cabeza de la procesión, silbidos, aullidos, campanas de la iglesia,...

 

Desde el puente sobre el Zinqueta, arrancará la corrida de la falleta. Tras recorrer las empinadas calles del pueblo concluye en la puerta del cementerio, al cual deben llegar las tiedas aún encendidas para formar una hoguera. El primero en llegar recibía unas abarcas, hoy el ganador se lleva unas zapatillas de marca.

Y el bucle se cierra. El rito ancestral del fuego se completa al depositarlo ante los ancestros otro año más.

 


La declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015 supone un reconocimiento para todas las generaciones que a lo largo de los años han bajado sus fallas manteniendo esta tradición. El Plan Nacional de Salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial establece una serie de características de este tipo de patrimonio, todas ellas son fácilmente identificables en esta fiesta reconocida a nivel mundial:

  • Interiorizado en los individuos y comunidades y forma parte de su identidad.
  • Compartido por los miembros de una colectividad.
  • Vivo y dinámico.
  • Transmitido y recreado.
  • Transmitido desde la infancia.
  • Preservado tradicionalmente por la comunidad.
  • Forma parte de la memoria colectiva viva, como una realidad socialmente construida.
  • Es experimentado como vivencia.
  • Interconectado con la dimensión material de la cultura.
  • Habitualmente contextualizado en un tiempo y en un marco espacial.
  • Se desarrolla y experimenta en tiempo presente.
  • Remite a la biografía individual y a la colectiva.
  • Imbricado en las formas de vida.
  • No admite copia.
  • Está ritualizado.
  • Constituye una experiencia desde una perspectiva sensorial.
  • Efecto regenerador en el orden social.
  • Es vulnerable.

 


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