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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Paisaje: naturaleza y cultura

Vegetación

El territorio "Pirineos-Monte Perdido" se caracteriza por acoger una gran diversidad paisajística y una gran riqueza biológica, tanto de flora como de fauna.

La concentración de especies vegetales diferentes es muy elevada gracias a la confluencia de diversos factores ambientales, como los paleobiogeográficos, climáticos, edáficos, orográficos y antrópicos. El gradiente de temperatura dado con la altitud es uno de los principales factores que determinan la distribución de las especies, ya que marca la individualización y escalonamiento de las comunidades en pisos bioclimáticos, tanto vegetales como animales.

No debemos olvidar la acción que los habitantes del territorio han ejercido durante siglos sobre la cubierta vegetal, dando lugar a una trasformación importante de la estructura y distribución de las comunidades vegetales.

Dentro del área protegida es posible encontrar especies propias de los ambientes atlánticos, boreoalpinos, oromeditarréneos y mediterráneos. Todo ello da lugar a un amplísimo muestrario de plantas, superando las 1.500 especies (50% de la flora pirenaica). Se han descrito 19 clases de vegetación que incluyen 36 órdenes, 51 alianzas y 75 asociaciones vegetales (BENITO, 2010).

Destacan por su relevancia y singularidad las plantas endémicas. Se han contabilizado en torno a las 50 especies endémicas pirenaicos, a las que se unen las especies presentes en otros macizos montañosos próximos, como la Cordillera Cantábrica, los Alpes o Sierra Nevada. La mayor parte de estas especies se encuentran en hábitats rocosos, como gleras, farallones o pastos pedregosos.

La estructura general que presenta la vegetación en la actualidad responde a factores, climáticos y antrópicos. Las confluencia de todos ellos da lugar a varias unidades paisajísticas. E. Balcells identifica dieciséis comunidades biológicas especialmente relevantes.