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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Paisaje: naturaleza y cultura

El aprovechamiento minero

Hasta comienzos del siglo XX se produjo un aprovechamiento transfronterizo del hierro y la plata que ofrecían las explotaciones mineras y metalúrgicas de los valles españoles de Chisagüés, Barrosa y Trigoniero y de los valles franceses de Moudang y de la Géla.

El origen de esta explotación se remonta hasta épocas muy tempranas, posiblemente a la Prehistoria o la Antigüedad. Sin embargo, el primer documento que recoge esta actividad hace alusión a que en el año 1191 el rey Alfonso II otorgó la carta de población a 14 mineros para que se instalaran y explotaran las minas de plata de Bielsa.
Su producto más importante fue un mineral de hierro que era trasformado en el mismo valle o en el vecino valle de Aure, y que llegó a cobrar cierta fama durante el siglo XVI.
El ilustre geógrafo Lucas Mallada escribía en 1878 "los valles de Bielsa y Gistaín, son de todos los de la provincia, los que encierran mayores yacimientos de galena (mineral de plomo argentífero)".


En el territorio del bien "Pirineos-Monte Perdido" se ubicaban entre otras, las minas de la Géla, Mallo Ruego, Luisa, Mener y Ana.


Todavía se conservan abundantes restos de esta actividad como lavaderos, escombreras, entradas a las galerías, caminos, cabañas, plataformas de salida, zócalos de postes para sostener el cable, estaciones de ángulo y de salida de cable, postes caídos, vagonetas, trasformadores eléctricos, depósitos de explosivos... testigos mudos de un pasado muy vivo.


Uno de los más curiosos es la estructura de un cable aéreo que entró en servicio el año 1910 y que permitía trasladar el mineral de hierro hasta la antigua farga del Puente de Moudang, situado entre Aragnouet y Tramezaïgues, al otro lado de la frontera. Para conseguir este objetivo se componía de dos largos tramos, uno de los cuales llegaba a alcanzar 10 km de longitud y cruzaba la cresta fronteriza a 2.464 m de altitud.