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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

La conquista árabe y el condado de Sobrarbe

La conquista del valle del Ebro, de los Pirineos y del Sureste de Francia

Tras una rápida conquista de gran parte del territorio peninsular, Tarik ben Ziyad (subordinado de Musa Ibn Nusayr) continúa la conquista en el valle del Ebro, el Pirineo y las tierras del Nordeste peninsular.

Zaragoza capitula en el 714, y Huesca en el 720.

Los árabes se van imponiendo militarmente, y las ciudades (para librarse de la destrucción) piden el amán: la paz mediante tributo comunal.

Los cristianos que deseen continuar con su fe (mozárabes) tendrán que pagar el tributo del jarach, a título individual.

 

Los musulmanes en su avance utilizan las antiguas calzadas romanas que aún se conservan en perfecto estado. La islamización y la arabización se va imponiendo por toda la Península y Sureste de Francia.

Organización territorial

Los distritos territoriales conservan casi la misma denominación y extensión: el territorio del bien Pirineos-Monte Perdido continuará en el antiguo distrito llamado ahora de la Barbotania o Barbitaniya, con sede en Boltaña.

Los árabes se instalan de forma militar en la cuenca del Cinca hasta Aínsa y por el Ara hasta Boltaña, llevando a cabo la construcción de defensas.

 



El resto del territorio, incluidos los valles altos, quedan sometidos y sojuzgados política, militar y económicamente. No sufren una implantación castrense, ni procesos de arabización e islamización. Sin embargo, se ven obligados a pagar las cuotas correspondientes al poder establecido, conservando su religión y sus jefes locales que imparten su propia justicia.

El distrito de la Barbitania queda incluido en la Marca Superior de al- Ándalus, junto a los distritos de Huesca, Barusa, Lérida, Tudela y Zaragoza.

Musulmanes, carolingios e indígenas

En el siglo IX y debido a la presión que sufre el destacamento de Boltaña por parte del poder carolingio y sus aliados indígenas, la capital se trasladará a Barbastro, recientemente creada por Jalaf ibn Rasid.

Efectivamente, en el triángulo Buil-Matidero-Las Bellostas se crea el núcleo de lo que será un primer condado de Sobrarbe, bajo soberanía carolingia en un principio y nativa después, con el alzamiento de García el Malo y su boda con una hija del caudillo y primer rey pamplonés Íñigo Arista.

En estos momentos, posiblemente, los altos valles se organizan de forma semi-independiente y se mantienen titubeantes en la obediencia con respecto al poder islámico o con el nuevo poder carolingio que se asienta en el Pirineo.

 

Fin de la dominación musulmana

Durante el siglo X y primeros del XI Sobrarbe sufre aún ataques de castigo en su zona media. En 1006 el hijo de Almanzor, Abd al Malik, devastará la comarca.

Sin embargo, este siglo X marca el inicio de la dominación navarra en la zona. Los reyes navarros imponen su dominio. En el año 924 está documentado el poder del rey Sancho Garcés I de Pamplona sobre la cuenca del río Aragón y Sobrarbe.

En 1016-1018 toda la zona queda liberada, cuando el gran monarca pamplonés Sancho Garcés III el Magno, inicia la reconquista de los focos del Cinca, con Boltaña, Aínsa y Buil, unificando el territorio y construyendo fortalezas a lo largo de esta cuenca.


En ese momento, es el más poderoso rey cristiano, dominando un territorio que va desde Barcelona hasta León.

Es muy probable que los valles altos estén amparados administrativamente por condes sobrarbenses, pues en las fuentes ya no se hace distincion, y se denomina bajo el nombre de Sobrarbe toda la zona desde el Pirineo hasta las sierras de Sevil, Arbe, Olsón, etc.

Cristianización del territorio

En este período se da un nuevo empuje a la cristianización con la creación de nuevos monasterios y aldeas con sus correspondientes iglesias.

Posiblemente, a pesar del avance del cristianismo, se conservaron focos de paganismo y magia, sobre todo en los espacios más recónditos de las montañas.

El rey Sancho III introduce en España la reforma de Cluny, hito importante en la historia hispana. Esta reforma supone el cambio de las tradiciones autóctonas por las normas y pautas culturales procedentes de Francia, y con ello una destacada modernización.