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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

La Baja Edad Media: una época de crisis

Pactos o facerías entre los valles

En el siglo XIV surgen los grandes pactos o facerías entre los distintos valles por el control y aprovechamiento de los pastos del Pirineo.

Se llevan a cabo entre los valles de Broto y la Barecha (Barèges), y también entre Bielsa y el Valle del Aura (Aure).

Pastos en Pineta

La nobleza aragonesa pierde peso en la Corona de Aragón

Comienza también una época de penurias, pues a las malas cosechas, enfermedades y hambre se le unen diversos conflictos originados por la falta de rentas.
La nobleza aragonesa, cada vez más disconforme con la Corona, se levantará en armas para adquirir más privilegios del rey.
También combatirán entre ellos por hacerse con el mayor control de beneficios posible.

El peso de Aragón dentro de la Confederación de estados, será cada vez menor. Los reyes aragoneses (condes de Barcelona) apoyarán a la naciente e influyente burguesía textil y comercial barcelonesa en sus empresas de conquista y expansión comercial. Mientras, en Aragón, se produce un anquilosamiento de las tierras, fuertemente señorializadas y controladas por la nobleza, y por ello de carácter más agrícola y ganadero.

La guerra contra Castilla y el sistema de bandos

En la segunda mitad del siglo, la guerra contra Castilla se hace internacional, pues Francia apoyará a Aragón e Inglaterra a Castilla.

Durante el conflicto, numerosas tropas extranjeras recorren el Pirineo.

En Aragón se crea un sistema de bandos divididos entre las banderías de los Gurrea y de los Urriés.

Los infanzones, que se adscriben a uno u otro partido, cuentan en Torla con la cofradía de San Sebastián. En Sobrarbe, estos infanzones disfrutan de fuero propio, lo que les da derecho a ostentar su propia jurisdicción.

Siglo XV

En 1410 muere Martín I el Humano, último rey ramirense, y se abre un período de crisis sucesoria.

En 1412, el Compromiso de Caspe instaura en Aragón una nueva dinastía de origen castellano, los Trastámara, en la persona de Fernando de Antequera.

Pero el conde de Urgel no acepta el acuerdo. Las tierras de Lérida y del Altoaragón se conformarán en bastiones del de Urgel.

El Pirineo se convierte en escenario de crudas batallas. Ingleses y gascones, que apoyan al Conde, pasan por Torla en su camino para la conquista del castillo de Loarre, que permanece fiel al rey Fernando. En 1413 el Conde es derrotado y huye a Balaguer.

En 1416 Alfonso V inicia una nueva guerra contra Castilla y Francia. El peligro de invasión es evidente y para ello manda fortificar toda la línea pirenaica, que en nuestra zona afectará a Aínsa, Fanlo, Torla, Puértolas, Bielsa, Plan y Gistaín, poblaciones en las que se construyen o mejoran sus fortalezas.

En su política de fortalecimiento de la monarquía, Alfonso V recuperará para el patrimonio real algunas villas entregadas anteriormente en señorío. Los pobladores de estas villas, felices por la noticia, reciben la promesa del monarca de que nunca las volverá a enajenar. Así sucede con el Valle de Broto en 1418, con Aínsa en 1428, con Boltaña en 1430, y con Bielsa en 1445.

Cuando el rey Juan II (1458-1479) decide encarcelar a su hijo Carlos, príncipe de Viana, tanto las villas aragonesas como Cataluña, deciden no apoyar al rey.

En 1479 muere Juan II en Barcelona. Le sucede su hijo Fernando que, al haberse casado en 1469 con Isabel I reina de Castilla, y heredar ahora el reino de Aragón, inicia una nueva época histórica en España.