unesco_mp_head

PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Aragón en el imperio hispánico

Época de revueltas e inseguridad

Continúa durante el siglo XVI la lucha de bandos nobiliarios. A ello se le suman disturbios puntuales generados por la escasez.

Las villas y el territorio agrícola que las rodea no siempre convergen en intereses.

En el Valle de Broto se producen algunos de estos roces en 1520, entre la villa y algunas aldeas cercanas; y lo mismo entre Bielsa y los lugares de Sin y Serveto, donde está documentado el robo de algunas mercancías.

En el siglo XVI, ante el aumento de los conflictos, algunos infanzones fortalecen sus casas.

Desacatos al poder de los Austrias

Aragón, aunque inmerso en el imperio hispánico de los Austrias, mantiene sus peculiaridades jurídicas y ciertas pautas de comportamiento particulares.

De hecho, el acatamiento al poder de los Austrias no está nada claro. Esto se refleja en hechos como el acontecido cuando el Justicia de Aragón, protegiendo a Antonio Pérez que había huido de la Corte, realiza un llamamiento para la defensa del Reino.

En respuesta, los concejos de Puértolas y Gistaín ofrecen algunas tropas y desde allí parten algunos batallones. Sin embargo, al llegar a Barbastro el ejército del Justicia ya había sido derrotado por las tropas enviadas desde la Corte y los vecinos de Puértolas y Gistaín vuelven a sus casas.

Antonio Pérez se refugia en el Bearne, donde le da cobijo la hermana de Enrique de Navarra, y organiza una invasión con la ayuda de Martín de Lanuza, señor de Biescas y familiar del Justicia vencido.

En Biescas son rechazados los invasores. Allí, en la defensa del reino, se encuentran varios señores, entre los que cabe mencionar a Martín Íñiguez, señor de Fanlo y de Espín.

Religión: miedo ante la herejía protestante y creación del obispado de Barbastro

Felipe II, para luchar contra la ebullición de la herejía o reforma protestante, pide al Papa Pio V que
proceda con la erección de un nuevo obispado.
En 1571 se crea la nueva sede episcopal de Barbastro. En 1573 se desgaja el obispado de Jaca del de Huesca.
Al nuevo obispado de Barbastro se le adjudicarán tierras del de Huesca y del de Lérida, así como una parte importante de las rentas de la jurisdicción del monasterio de San Victorián de Sobrarbe, que está a punto de desaparecer.

Hambre, pobreza, miedo y brujería

En el siglo XVII crece la población. Las fuertes sequías potencian el hambre, la pobreza y la mendicidad.
Se vive una época de cierta histeria colectiva en lo concerniente a las herejías y al denominado delito de brujería. En Bielsa y en Azlor se reconocen 13 brujas, en este contexto psico-mágico que afecta a la comunidad.

La Guerra de Sucesión y sus terribles consecuencias

En el conflicto abierto en la Guerra de Sucesión (1701-1714), la mayor parte de Aragón tomará partido por el archiduque Carlos, en contra del rey Felipe V de Borbón.

Los valles de Gistaín, Broto y Tena son escenario de la entrada de tropas en Aragón del archiduque de Austria.

Sin embargo, a partir de 1707 el rey va recuperando las tierras de Aragón.

Ese mismo año, Aínsa es tomada por las tropas leales al monarca, al mando del marqués de Saluzzio, quien ordena quemar la villa.

Villa medieval de Aínsa

De manera inmediata, el rey deroga todos los fueros, privilegios, exenciones y libertades de los reinos de Aragón y de Valencia mediante una Pragmática.

En 1708 el coronel Juan Mola, destacado en Benasque, ataca las tierras de Bielsa, que están guarnecidas por una compañía de migueletes de Felipe V y algunos paisanos.

En 1709 el duque D'Estaing, acantonado en el Alto Cinca, pide alimentos a la población para 12 batallones.

Los lugareños no pueden atender tal petición y la guerrilla le obliga a huir.

Por fin, la paz llega en 1713 con el Tratado de Utrech, en el que España, completamente hundida por una guerra civil que la ha desangrado y empobrecido brutalmente, pasa a ser considerada una potencia de segundo orden, desprestigiada y humillada.

Con los decretos de Nueva Planta, en los que el Reino de Aragón es asimilado a las leyes castellanas, se generalizará el descontento.

Se divide Aragón en trece corregimientos y al frente de cada uno se sitúa el corregidor. Es una figura equivalente a un gobernador militar y político.

Miedo a la invasión francesa

Después del triunfo de la Revolución en París y en casi toda Francia en 1789, se extiende cierta psicosis en la frontera por el miedo a la invasión.
Efectivamente, en 1793 se inicia la Guerra de la Convención, por la que Francia quiere extender su revolución por parte de Europa, y los valles pirenaicos serán escenario de algunas acciones bélicas, como así sucedió en Bielsa y en Gistaín.