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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Siglo XIX: revolución y romanticismo

La Guerra de la Independencia

El siglo XIX comienza con la ocupación francesa de España y la Guerra de la Independencia.

En 1808, al principio de la guerra, se acantonan en Torla algunos tercios, y en el Cantón de Bielsa varias compañías.

En marzo de 1809, después de la huida general, Jaca es defendida de los franceses por algunas pocas unidades entre las que se encuentra un valeroso pelotón proveniente de Broto.

La figura del contrabandista

En el contexto político del siglo XIX se suceden conflictos entre liberales y absolutistas, o revoluciones y expansión de las nuevas doctrinas proletarias -se llega a crear una Federación Obrera en Boltaña-.

Casco antiguo. Boltaña.

En el Altoaragón surge una figura casi mítica y de marcado carácter romántico: la figura del contrabandista.

En nuestras montañas se guarda memoria de varios de estos personajes que se juegan la vida diariamente. El paso de mercancías de una parte a otra de la raya no hace sino continuar con una tradición antiquísima de relaciones pirenaicas, ajenas a las limitaciones impuestas por las fronteras estatales.

Los contrabandistas intentan aumentar su patrimonio y ayudar a la maltrecha economía doméstica de estos altos valles.

Puerto Viejo

Los primeros excursionistas y pirineístas

Desde mediados del XIX comienzan a llegar a los Pirineos los primeros excursionistas románticos, sobre todo franceses.

Ellos son quienes, mediante la fotografía y la escritura, darán a conocer al mundo las esencias naturalísticas, paisajísticas y culturales del ámbito pirenaico.

Visitaron nuestros valles -Ordesa, Broto, Escuaín, Vio,- personajes como Lucien Briet y otros, enamorados de estas tierras, de su magnitud y dureza, de sus gentes, de su cultura y de su austera y enigmática mirada.

 

Imposición del liberalismo

A finales del XIX y principios del XX, se va imponiendo la doctrina política y económica del liberalismo.
El estado se desarrolla y se invierte en industrias e infraestructuras a lo largo y ancho de todo el país.
Se crea el sistema de partidos, y el poder se reparte entre liberales y conservadores.

El distrito de Boltaña, al que pertenece el territorio del bien Pirineos-Monte Perdido, es de voto conservador.

A finales del siglo XIX el aumento de la población y las malas cosechas originan momentos críticos de penurias y hambre. Se inicia, entonces, el período de la emigración de los altos valles de la montaña a las tierras llanas.