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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Paisaje: naturaleza y cultura

Escuaín

Pueblo de alta montaña suspendido a 1209 m de altitud en el acantilado de la profunda garganta del río Yaga, en uno de los parajes más espectaculares del Pirineo, rodeado de altas cimas y bosques de gran interés botánico.

Presenta hábitat diseminado con varias calles y caminos que unen las casas erigidas en mampostería, con tejados de losa y grandes chimeneas troncocónicas.
Todavía se conservan algunas dependencias auxiliares como los hornos de pan, y fechas labradas en el siglo XVII en los dinteles de puertas y ventanas.


La iglesia de San Pedro se ubica en el centro del pueblo, exenta y orientada al noreste. Es una obra de mampostería revocada con argamasa, de planta rectangular con cabecera recta más estrecha, del siglo XVI y reformada en el siglo XVII.


Tradicionalmente este pueblo basó su economía en la ganadería trashumante, llegando a tener 99 habitantes en el año 1857.

Durante el siglo XX, sufrió un importante descenso de población que hizo que, durante algunos años, estuviera despoblado.
Desde Escuaín parten numerosos recorridos que llevan al visitante, entre otros, al nacimiento del río Yaga, o a los cercanos miradores para observar el vuelo de las rapaces sobre el escenario incomparable de la garganta horadada por el río.