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PATRIMONIO MUNDIAL PIRINEOS-MONTE PERDIDO

Paisaje: naturaleza y cultura

Torla

Villa con marcado carácter medieval, que aparece mencionada por primera vez en un documento en 1079, en el cartulario de San Juan de la Peña.


Este espíritu medieval tiene su máximo exponente en el recinto defensivo junto al cual se construyó la iglesia parroquial.


El trazado actual de sus calles denota el buen hacer de siglos sucesivos, cuidando el urbanismo entorno al núcleo originario.

En torno a una larga calle que se ensancha hasta conformar dos plazas y a la que confluyen otras vías transversales, se articula un importante conjunto de imponentes casas como Casa Ruba, Casa Pintado, Casa Lardiés, Casa Bun, Casa Sastre, Casa Oliván o Casa Viu que atesoran gran cantidad de elementos destacados como ventanas geminadas, escudos, soportales de arcadas, y un amplio repertorio decorativo, reminiscencia de su pasado bajomedieval y renacentista.


La mayor parte de esas construcciones tienen su origen a partir del siglo XVI.


Además, en Torla puede visitarse la ermita de Santa Lucía, del siglo XVI o la iglesia de El Salvador, de este mismo siglo, pero remodelada por completo en el siglo XVIII. En su interior podremos ver un interesante retablo del siglo XVIII en madera dorada (de los pocos que se salvaron en Sobrarbe en la Guerra Civil).


Desde este enclave puede contemplarse en toda su amplitud esta parte del valle, circundada por las enormes moles de Mondarruego, Diazas o Mondiniero.
Pocas imágenes se han divulgado tanto como la que muestra la iglesia parroquial con las paredes y la cumbre del pico Mondarruego como fondo.


El Museo Etnológico se ubica en la antigua abadía, adosada a la iglesia.

En él podremos ver un centenar de objetos relacionados con la vida cotidiana, la ganadería o la explotación de la madera en la alta montaña.

En los sótanos se puede contemplar unas curiosas pinturas murales del siglo XVI.