Enclave:

Revilla- Miradores de Angonés

  • Distancia:
  • Punto de partida:Aparcamiento situado a unos 200 m antes de llegar a Revilla, en una curva muy pronunciada
  • Desnivel:50 m
  • Tipo de recorrido:Lineal
  • Tiempo:25' (ida)
  • Dificultad:Baja
  • Consejos:

Mapa

Descripción

A través de esta sencilla ruta podremos acceder a varios miradores para contemplar la escondida y sorprendente Garganta de Escuaín. Además de disfrutar del paisaje, podremos observar con gran facilidad el vuelo de grandes rapaces, en especial el quebrantahuesos.

Una señal direccional y varios paneles interpretativos marcan el inicio de este recorrido, presidido en todo momento por los imponentes farallones rocosos de Castillo Mayor.

Tras 10' entre quejigos y un espeso matorral de boj, se atraviesa el barranco de Consusa. A continuación se accede a una larga faja de escasa pendiente y suspendida sobre uno de los acantilados de la Garganta de Escuaín. A la derecha del camino, y junto a un pequeño mirador, nace el sendero que lleva a los restos de la ermita románica de San Lorién, donde destaca la profusión de inscripciones religiosas grabadas en una pared de roca (siglos XVII-XVIII).

Al terminar la faja (15') se abre una nueva perspectiva del cañón. El sonido producido por las aguas del río es constante y también el vuelo de las grandes rapaces, como buitres, alimoches y quebrantahuesos.

El tramo final de la ruta se realiza por un pinar de pino silvestre, del que parte un sendero a la derecha que conduce a Revilla. Un poco más adelante (25') se llega a otro desvío en que se indica el primer mirador, situado a la izquierda. La vista es espectacular, pudiendo contemplar la mitad inferior de la garganta y el pequeño pueblo de Escuaín, emplazado en la vertiente opuesta.

Debemos regresar al sendero principal para finalizar la ruta en un nuevo mirador sobre el Barranco de Angonés. Las panorámicas del tramo superior de la Garganta de Escuaín son inmejorables, así como la Sierra de las Sucas. En el fondo del cañón, vestido por un denso bosque de hayas, se encuentra la surgencia o Fuente del Yaga. Las aguas procedentes de las cumbres de la sierra, tras recorrer más de 4.000 m de galerías subterráneas, salen de nuevo a la superficie formando la cascada que podemos ver desde este mirador.

El regreso se realizará por el mismo camino.

Consejos

Llevar agua. Respetar la señalización y los sistemas de protección de los miradores