Enclave:

Ereta de Bies-San Úrbez- Fuen Blanca

  • Distancia:
  • Punto de partida:Aparcamiento de la Ereta de Biés.
  • Desnivel:750 m
  • Tipo de recorrido:Lineal
  • Tiempo:4h 30´ (ida).
  • Dificultad:Alta debido a la duración de la ruta y el desnivel a salvar
  • Consejos:

Mapa

Descripción

En el Cañón de Añisclo la naturaleza se muestra salvaje y abrumadora. Para disfrutar al máximo de sus paisajes, siempre cambiantes, y sentir un sinfín de sensación, se recomienda realizar esta ruta, que aunque exigente, siempre resultará inolvidable.

Después de 3 h de ascenso desde el punto inicio en la Ereta de Bies, se llega a La Ripareta (consultar la descripción de la ruta respectiva). El trazado del sendero continúa por la margen derecha orográfica del río Bellós, hacia el norte. Tras cruzar el lecho pedregoso del Barranco de la Pardina nos adentramos en un magnífico bosque de hayas, donde cada árbol crece y lucha con sus competidores por conseguir la máxima luz posible. Una vez atravesado el hayedo, el sendero gana altura y en ocasiones puede resultar algo confuso debido a la intensa erosión de las laderas.

Con la altitud el hayedo pierde su densidad, llegando a desaparecer poco antes de atravesar el río Bellós por la pasarela metálica de Los Estrechos (3h 30´). A partir de aquí la ruta prosigue por la margen opuesta y se hace más pendiente. A la derecha queda el sendero de Foradiello, por el que se accede a la Montaña de Sesa y al Refugio de San Vicenda.

Se debe extremar la precaución al pasar por un tramo de sendero equipado con cadenas clavadas en la roca, lo que aportan mayor seguridad (3h 50´). Poco más adelante alcanzamos un lugar muy diferente a todo lo visto con anterioridad (4 h). El cañón pierde su angostura, aparecen amplias praderas cubriendo el fondo del valle y los escarpes de ambas márgenes se distancian. Frente a nosotros se encuentra el circo de Añisclo, presidido por la Punta de las Olas (3.022 m) a la izquierda y O Zucón (2.802 m) a la derecha. Entre ambos, el Collado de Añisclo con su característico perfil aplanado.

Continuamos hacia el norte, entre pinos negros y praderas. Muy pronto divisamos la gran cascada de Fuen Blanca. Se trata de una surgencia por la que brotan las aguas subterráneas procedentes de las cumbres del macizo de Monte Perdido.

Después de atravesar una pequeña pasarela metálica llegamos al final de la ruta, donde existen antiguos pastos destinados al ganado y dos mallatas de pastor (4h 30´); junto a la pequeña construcción de piedra con tejado a dos aguas, existe una gran roca que también aprovecharon los pastores como refugio. Este gran bloque fue trasportado hasta aquí por aquellos glaciares que esculpieron el circo durante las glaciaciones del Cuaternario.

Consejos

Allí donde la pendiente de las laderas es mayor, se debe extremar las precauciones, evitando posibles caídas.