Enclave:

Aparc.-El Felqueral-El Cantal-Balcón de Pineta

  • Distancia:
  • Punto de partida:Aparcamiento de Pineta.
  • Desnivel:1.200 m.
  • Tipo de recorrido:Lineal.
  • Tiempo: 4 h (ida)
  • Dificultad:Alta.
  • Consejos:

Mapa

Descripción

El Balcón de Pineta y el ibón de Marboré son el destino de una ruta dura y exigente, al mismo tiempo que espectacular y emblemática. Nos adentramos en el corazón del Parque Nacional, donde se encuentra el mayor de sus tesoros, el glaciar de Monte Perdido.

La ruta que nos disponemos a realizar es considerada por los amantes del Pirineo una de las más bellas de toda la cordillera, aunque para realizarla se requiere contar con buenas condiciones físicas dado el desnivel a superar.

La primera parte del itinerario coincide con la descripción de la ruta a la Cascada del Cinca, aunque no debemos llegar hasta ella. Poco después de la fuente con abrevadero en el Felqueral (1h desde el aparcamiento de Pineta), se encuentra la bifurcación a la derecha que se debe tomar para ascender al Balcón de Pineta. A partir de este punto, el sendero aumenta su pendiente, aunque se ve facilitado gracias a los continuos zigzags que describe.

Se gana altitud con rapidez, así como las panorámicas sobre el valle de Pineta. Después de 3h se llega al comienzo de El Embudo, último tramo de nuestra ascensión. Aunque la pendiente se acentúa, merece la pena realizar un nuevo esfuerzo antes de alcanzar el Balcón de Pineta. Finalmente llegamos a la cornisa superior del gran circo glaciar (2.520 m, 4h), donde aparece, de forma repentina, la inmensa pared de la cara norte del Monte Perdido, en la que todavía perduran los últimos glaciares del macizo. Estas masas de hielo permanentes son los últimos restos de aquellos glaciares que contempló el pirineista Ramond de Carbonières a finales del siglo XVIII, cuando buscaba la vía para ascender a la cima de Monte Perdido.

Antes de regresar, merece la pena prolongar la ruta 20´ para visitar el Ibón de Marboré (2.590 m) y los farallones rocosos en los que se encuentra la Brecha de Tucarroya, con su pequeño refugio de montañeros. Para llegar al lago se debe atravesar una gran acumulación de bloques de piedra y fragmentos de roca más pequeños, que fueron depositados en este lugar por los glaciares, formando así las denominadas morrenas.

El regreso se realiza por el mismo itinerario que se siguió durante el ascenso.

Consejos

Durante el ascenso se evitarán las horas más calurosas del verano. Resulta extremadamente peligroso si existen neveros o placas de hielo.